3 días en Disneyland París con niños – Seguridad, idioma, tiempo, compras y colas

Para acabar con nuestro resumen de Disneyland París, aquí comentamos varios aspectos que consideramos interesantes:

  • Seguridad: nos ha sorprendido mucho la seguridad en Disneyland. Con razón no se escucha nada de altercados en los parques. Te escanean la maleta al entrar al hotel y las mochilas cada vez que entras a los parques.

El acceso de vehículos a los hoteles está controlado con pilonas automáticas, y los hoteles están separados entre sí por fosos. Bueno, por ríos y mucha vegetación, pero a la hora de la verdad, funcionan como fosos.

Hay mucho personal por todas partes.

  • Idioma: siempre nos han intentado atender en español. Mira que yo empezaba hablando francés, por practicar y eso, pero aun así muchas veces me contestaban en español.

Ya lo he dicho antes, pero es que es así, está todo organizado para que sea cómodo para ti, para que no te tengas que preocupar de nada.

En los restaurantes, siempre anotaban nuestro idioma y la carta la traían directamente en español.

  • Tiempo: el tiempo ha estado regular. Ratos de mucho frío, lluvia y viento y ratos en los que salía el sol. Mucha diferencia de temperatura entre los ratos con sol y los ratos sin. Con sudadera y chubasquero se estaba medio bien, aunque el sábado por la mañana tuve que comprarle al Ninja-científico una sudadera más gorda que la que llevaba. Como ejemplo, el Ninja-científico no se ha quitado el pañuelo del cuello en casi ningún momento, cuando en Málaga no he conseguido que lo tenga puesto más de cinco minutos en todo el invierno. Señal de que hacía fresco.

Pero casi mejor así, que cuando hace mucho calor tampoco se está bien: te cansas más, te quemas…

  • Compras: hay muchas tiendas. Muchas. Para comprar todo lo que quieras y más. Y todo es más bien caro. Nosotros no hemos comprado mucho: unos lápices de Star Wars, un libro de recetas de Ratatouille (petición imposible de rechazar del Ninja-científico: “mamá, como tú sabes francés, tú me dices lo que pone y yo hago las recetas”), un adorno para el árbol de Navidad, un imán y alguna tontería más.

En la zona Disney Village había una tienda Lego y ahí sí que el Ninja-científico y Primo M(ayor) pidieron (y consiguieron) varias cosas.

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Algunas de nuestras compras.
  • Colas: hay que hacer colas para casi todo. Para desayunar, para comer, para subirte en las atracciones, para las fotos con los personajes… Pero bueno, dentro de todo no nos hemos organizado mal. Hemos pasado de fotos con los personajes y para las atracciones no hemos hecho más de media hora de cola. En las que tenían más de media hora de cola, o hemos subido con Fast Pass o las hemos descartado.
  • Nuestro horario: entrábamos al parque sobre las 8.30 o 9 de la mañana y salíamos sobre las 6.30 o 7. El rato entre las 8.30 y las 12.00 de la mañana ha sido el rato que más hemos aprovechado y el que más nos ha cundido.

Como nos poníamos en marcha tan pronto, sobre las seis o siete de la tarde ya estábamos derrotados y tirábamos para el hotel. Un ratito de descanso, un baño y a salir a cenar sobre las ocho y media o nueve. Y a las diez en la cama.

Como viene siendo habitual en nuestros últimos viajes, hemos andado unos 15 kilómetros al día. No está mal.

Los niños se quedaban dormidos en cuanto se metían en la cama, los pobres.

No hemos visto los fuegos artificiales del cierre. Queda pendiente para la próxima.

Nos falta por decir que una cosa que nos ha llamado la atención es la poca cobertura de datos móviles que había en los parques. La wifi del hotel sí iba bien, pero fuera había muchas zonas con poquísima cobertura de datos móviles, que hacían difícil comprobar, por ejemplo, los tiempos de espera en las atracciones con la aplicación de Disney.

El balance del viaje ha sido muy positivo. No iba con muchas expectativas y me (nos) ha sorprendido gratamente. Todo está muy rodado, para que tú solo vayas a divertirte y a gastar. En tres días hemos podido ver todo lo que queríamos sin grandes agobios. El sábado había mucha más gente que jueves y viernes. Imagino que el verano tiene que ser un poco locura.

Protesto mucho de las colas, pero ahora, mirándolo con perspectiva, me doy cuenta de que hemos hecho menos colas y hemos subido en más atracciones que, por ejemplo, el verano pasado en Legoland en Windsor o que, también el año pasado, en el Parque Warner. Como me sugirió una amiga, madrugando y aprovechando las Magic Hours, te cunde un montón, y lo de coger hora para subirte en una atracción con lo de los Fast Pass te permite organizarte algo mejor. Lo de las colas para las fotos con los personajes creo que no tiene solución. También, como al fin y al cabo hemos dedicado tres días a los parques, vas más relajado. Si un día no ves una cosa, intentas verlo al día siguiente.

Y nada, ya con la mente puesta en el viaje que haremos en vacaciones, que tiene muy buena pinta.

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