Finlandia en verano y en familia – Parque Nacional Oulanka

Todas las webs que miramos sobre cosas que hacer cerca de nuestra casa en mitad de ninguna parte decían que era imprescindible visitar el Parque Nacional Oulanka, así que allí nos dirigimos.

Entre otras cosas, Oulanka es muy famoso en Finlandia porque aquí está una ruta de senderismo muy conocida, la Karhunkierros o Ruta del Oso, de 82 kilómetros. También está por allí la Pequeña Ruta del Oso, de 12 kilómetros.

Nota al pie, ¿a que ahora entiendes por qué la marca de ropa Karhu tenía como símbolo un oso? A mí se me ha encendido la bombillita durante este viaje.

Al buscar información sobre el Parque, no nos quedaba muy claro cuál era la mejor opción para nosotros, porque hay muchas rutas y no todas empiezan en el mismo punto. Por eso decidimos ir directamente al Centro de Visitantes y que nos orientaran allí.

El Centro de Visitantes estaba a unos 30 minutos de nuestra casa. Cuando tomamos el desvío para el parque, vimos una señal que decía que los 13 kilómetros de carretera que nos quedaban por delante estaban en obras, y que no se podía circular a más de 30 km/h. Mira que en la web aparece un aviso en rojo bien grande, pero no lo vimos. O no lo relacionamos con la ruta que teníamos que coger. Lo cierto es que nos encontramos el tramo en obras sin esperarlo.

Ofú. Los primeros kilómetros más o menos bien, pero los tres o cuatro últimos… Justo iban a empezar a asfaltar y estaban llenos de grava suelta. En ningún momento estuvimos en peligro ni había nada que impidiera pasar, ya os digo, la carretera estaba abierta a la circulación, pero no fue un trayecto fácil.

Llegamos al Centro de Visitantes y lo primero que preguntamos fue si había otro camino de vuelta diferente, jajajaja. Nos dijeron que naranjas de la China, que había que volver por donde habíamos venido, que llevaban más de un año arreglando la carretera y que justo ahora iban a empezar a asfaltar y es verdad que estaba un poco más difícil.

Luego nos recomendaron hacer una ruta de cinco kilómetros, circular, la llamada Hiiden Hurmos, de 5 kilómetros.

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La ruta nos gustó muchísimo. Comenzaba pegada al río, por la zona de los rápidos, luego tiraba hacia el interior, llegaba a un lago precioso y volvía al río. No es una ruta especialmente difícil.

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La zona de los rápidos. Sorprendía el ruido que hacía el agua.

Aunque tenía algunas subidas un poco fuertecitas, el sendero es amplio y está muy cuidado. Todos la hicimos sin grandes dificultades. A ver, acabamos reventados, pero fue asequible para todos, incluso para los niños pequeños. Al final del recorrido empezó a llover un poco.

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Parque Oulanka.

En la zona del lago había una pasarela de madera, porque la zona era de aguas pantanosas. Vamos, que te hundías y te mojabas. Pero fue muy chulo.

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Aquí se ve la pasarela de madera.

Tardamos algo más de un par de horas en hacerla, con mucha calma y parando para mil quinientas fotos.

Volvimos al Centro de Visitantes a las dos y algo de la tarde. Habíamos comprobado antes que había cafetería y que servían comida hasta las tres de la tarde, así que fuimos directos a comer.

Tenían un menú de 10 euros que incluía sopa del día, ensalada y café. Nos tomamos una sopa de pollo deliciosa. Además, había salchichas de reno, que es lo que tomaron los niños. Una salchicha, tres euros, dos salchichas y patatas, nueve euros. Precios más que razonables. Me dice el Ninja-científico que os cuente que en esa cafetería se tomó un zumo riquísimo, aunque un poco raro: era de naranja y cola.

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La comida en el Centro de Visitantes. Sopa de pollo y ensalada y salchichas de reno.

A las tres y algo decidimos volver y subir a la estación de esquí de Ruka, a tirarnos por el tobogán de verano.

El camino de vuelta nos resultó menos pesado que el de ida. Fuimos con mucho cuidado, pero eso no evitó que se pinchara una rueda de uno de los coches, el de los H.

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Así estaba la carretera. Un montón de piedras sueltas.

Pinchazo en mitad de una carretera entre Laponia y Ostrobotnia del Norte. Al menos fue en la carretera principal, justo al dejar la zona de obras. Llamamos a la empresa de alquiler y nos dijeron que le pusiéramos un líquido repara-pinchazos a la rueda (estaba en el maletero) y que lo lleváramos a algún taller a Kuusamo. Problema: los talleres cerraban a las cinco, eran ya las cuatro y media y estábamos a media hora de Kuusamo.

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Decidimos que los del coche accidentado tirarían para Kuusamo a buscar un taller y que los demás nos iríamos a la casa, con todos los niños, y luego el Ninja-Ingeniero y S. irían a Kuusamo a recoger a los H.

Mientras tanto, los H. localizaron el concesionario de Volkswagen en Kuusamo, desde donde los mandaron a otro taller en el que fueron súper amables y les cambiaron la rueda en un momento, a pesar de que ya había pasado su hora de cierre. Y además, los mismos del taller se encargaron de todas las gestiones con el seguro de la empresa de alquiler de coches.

Así que, a pesar del incidente (o la aventura), acabamos contentos porque todo se solucionó rápido y muy bien.

Eso sí, nuestro plan de ir a la estación de Ruka tuvo que quedarse aplazado. Pasamos el resto de tarde en casa tranquilamente. Lo del tobogán yo creo que de todos modos se nos habría fastidiado, porque justo cayó un chaparrón cuando estábamos pasando por la zona de la estación de esquí.

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