Finlandia en verano y en familia – Catarata de Auttiköngäs y vuelta a Rovaniemi

Después de tres días en nuestra casa en Ruka, tocaba volver a Rovaniemi para coger el tren de vuelta a Helsinki. En el camino, paramos en Auttiköngäs, porque habíamos leído que había unas cataratas bastante chulas.

Apenas había que desviarse de la carretera, y las cataratas estaban justo al principio de una de las rutas de senderismo que había por allí.

Los paneles informativos decían que había una ruta de 3,5 kilómetros que era para familias y que pasaba por un puente colgante. Nos vinimos arriba y, un poco sin tenerlo planeado, nos lanzamos a hacer la ruta. Total, la del otro día de Oulanka fue más larga, en esta tardaremos poco, pensamos.

Error. El cansancio acumulado ya iba pesando y la ruta resultó más durilla de lo que parecía. La última parte, que además incluye una subida a una colina, se nos hizo larga a todos.

Pero bueno, conseguimos acabarla como campeones. A mí la ruta me gustó mucho, me pareció más espectacular y salvaje que la de Oulanka, y se veía que era menos turística.

Al acabar, nos comimos unos bocatas que llevábamos en una de las zonas de barbacoa. Y luego nos tomamos un café en una cafetería de cuento que había en la zona de aparcamiento.

Cuando llegamos a Rovaniemi, fuimos directos al museo Arktikum, que yo tenía ganas de verlo. Llegamos justo una hora antes de que cerraran, así que lo vimos bastante rápido.

El museo tiene una zona muy chula donde ponen una proyección de auroras boreales que ves semi-tumbado.

Me habría gustado poder ver con más calma el museo, porque tenía algunas cosas muy curiosas sobre la vida en el Ártico y sobre la vida de los lapones . Se queda pendiente para la próxima vez.

Del museo nos fuimos al supermercado y de ahí a la estación de tren. Dejamos los coches de alquiler y cenamos en la cafeteria de la estación. La comida estaba muy rica y bastante bien de precio, tipo 10-12 euros el plato. Sopa de salmón, salchichas de reno y nuggets de pollo caseros. Lo naranja es batata frita, estaba buenísima.

Y nada, con el tren de vuelta a Helsinki se acabaron nuestros magníficos días en Laponia. El único pero ha sido que no hemos podido ver auroras boreales. La primera aurora de la temporada fue justo tres días después de venirnos de allí.

Habrá que volver para ver auroras, jajajaja.

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