Fin de semana en Londres en familia – Museo Británico, Harry Potter Warner Bros Studio Tour y paseo por Londres

El viernes llegamos a Londres a las siete de la tarde. Control de pasaportes, tren a Victoria y metro al hotel. Las nueve de la noche entre unas cosas y otras. Salimos a cenar y poco más. Cenamos en Franco Manca, en Earl’s Court, aunque es una franquicia y hemos visto más locales en otros sitios. Pizzas muy buenas y precio razonable. Nos sentó estupendamente la cena.

Creo que ya he comentado cientos de veces alguna vez que en esta casa estamos a tope con la mitología. Por eso teníamos ganas de llevar al Ninja-científico al Museo Británico, a ver la sección de Grecia, Egipto y las civilizaciones de Oriente Medio, así que ese fue nuestro primer destino el sábado por la mañana.

El Museo Británico sigue siendo gratuito, aunque ahora hay que reservar online. Reservamos para el sábado a las 10 de la mañana, a primera hora. Llegamos un poco antes de tiempo y había algo de cola, pero en cuanto abrieron, la cola fue muy rápida. Hay un pequeño control de seguridad, pero no nos pidieron la reserva en ningún momento.

En el Museo Británico seguimos más o menos esta ruta. Pone que se hace en tres horas. Nosotros la hicimos en algo menos de dos, pero nos saltamos bastantes cosas y somos un poco bullas. Fuimos a ver cosas muy concretas, que no se trataba de agobiar y cansar al pobre Ninja-científico, que bastante chapa le damos ya todos los días, que muchas veces pregunta algo y le soltamos una clase magistral, jajaja.

Vimos la piedra Rosetta, las salas de Grecia, Egipto y los sumerios, la serpiente azteca, el tesoro de Sutton Ho, la parte de los asirios y un par de cosas de Japón y de China. De las cosas más típicas, nos saltamos la parte de las momias porque el Ninja-científico no las quería ver, decía que no le gustaban.

Como fuimos a primera hora y al final estuvimos viendo algunas cosas que quizá no sean tan típicas, lo cierto es que estuvimos muy tranquilos. Había poca gente y pudimos ver lo que queríamos sin agobios.

La primera biblioteca. ¿Te imaginas que se te caiga una tablita al suelo y toque copiarla entera de nuevo?

¿Lo que más nos gustó? Pues al final al Ninja-científico le gustó mucho la sección de tablas de los asirios y Babilonia, donde hay una parte de Gilgamesh (poned esta canción de fondo), porque estuvimos bromeando con lo difícil que tenía que ser hacer esa caligrafía en el colegio y eso.

Flipamos bastante en las salas de la planta baja de Egipto, Grecia y Sumeria. Y también nos gustó mucho la sala de Japón en la que estaba la armadura samurai y esta cerámica, que tenía unos colores preciosos, era hipnótica.

Compramos algún pequeño recuerdo en la tienda del Museo y comimos por allí cerca, en este sitio de ramen. La comida estaba muy muy rica y me pareció que no estaba mal de precio, teniendo en cuenta dónde estábamos.

Después de comer teníamos la excursión a Harry Potter Studios.

Yo diría que en casa somos nivel medio de Potterhead. A ver, hemos leído todos los libros y visto todas las películas y sabemos de qué casa seríamos cada uno, aunque tampoco somos expertos ni somos de los que vamos disfrazados. Pero bueno, tenía ganas de ir a visitar los estudios en los que se grabaron las películas y pensé que esta podía ser una buena oportunidad para hacerlo.

Cogimos la excursión que salía de Victoria a las 15.00. Llegamos a los estudios sobre las 16.30. El autobús salía de vuelta a las 21.15 y llegamos a Londres a las 22.30.

Sobre la vista a Harry Potter Studios:

  • Con la excursión que nosotros contratamos, tienes como 4,5 horas para visitar los estudios. Parece mucho tiempo, pero está bien ajustado. Nosotros somos un poco bastante cagaprisas y no somos de entretenernos mucho en los sitios y, aun así, nos tiramos nuestras buenas tres horas y pico, casi cuatro, dentro.
  • El comienzo de la visita es guiado, tiene una introducción de algo menos de media hora, pero luego ya vas tú por libre.
  • Todo es en inglés. Puedes coger una audioguía en español (unas 5 GBP), pero solo sirve para la parte de la visita por libre, no para la introducción del principio. Nosotros cogimos una para el niño y la verdad es que no la usamos nada.
  • Obviamente, ves muchísimos de los decorados que salen en las pelis. Están tan bien hechos que, en algunos, como por ejemplo el dormitorio de Gryffindor, casi echas en falta que huelan a cerrado o a antiguo.
  • La cantidad de detalles que hay es impresionante.
  • Hay muchas zonas en las que te puedes hacer fotos y vídeos muy chulos. Al Ninja-científico le gustó especialmente el trofeo del Torneo de los Tres Magos que sale en Harry Potter y el cáliz de fuego y una zona en la que hacías como que levantabas una escoba de quidditch.
  • Hay un par de zonas en las que, por un precio adicional a la entrada, puedes hacerte fotos con montajes chulos. Uno de ellos en concreto está muy guay. Te subes en una escoba voladora que está sobre un croma verde y te piden que hagas algunos movimientos y gestos, como si estuvieras volando. Luego hacen un montaje de vídeo en el que parece que vas volando desde Londres hasta Hogwarts y un montaje de fotos en los que sales jugando al quidditch, volando por Hogwarts, etc. Hay packs de varios precios, que van de 20 a 50 GBP.
  • Como a mitad del recorrido hay un par de tiendas y una cafetería en la que puedes probar ¡la cerveza de mantequilla!

Hay dos mostradores, uno para pedir comida y bebida normal y/o cerveza de mantequilla y otro solo para pedir cerveza de mantequilla y helado, nada más.

Puedes pedirla en una jarra que te puedes llevar (6,95 GBP) o en un vaso de plástico normal (3,95 GBP). Está muy buena, sabe como a ginger-ale con algo de vainilla.

Si vas, hay que probarla, está claro.

  • La segunda parte del recorrido me pareció un poco menos infantil. Tiene una parte más técnica, con cosas de efectos de maquillaje, maquetas, diseño, etc. Ahí está también la parte más oscura de las pelis: el bosque prohibido, la tumba de Voldemort, la casa de los Malfoy… Aunque lo cierto es que está hecho de forma que si vas con niños a los que les pueda dar miedo, lo puedes pasar bastante rápido, me gustó.

En esa segunda sección está también Gringotts, donde hay un montaje audiovisual impresionante, y el Callejón Diagon, que es precioso.

  • Al final del todo hay una tienda de regalos enorme, con muchas cosas muy originales y bonitas. Y poco baratas, también hay que decirlo, jejeje. Nosotros compramos una sudadera de Ravenclaw (la casa del Ninja-científico) y un llavero con forma de giratiempo.

¿Mereció la pena? Sí, definitivamente. Yo tenía ganas de ir, aunque no tenía muchas expectativas. Me ha sorprendido muy gratamente. El Ninja-científico, que en general es un niño bastante contenido (yo digo que tiene gravitas), estaba emocionadísimo y flipó mucho.

Bueno, llegamos a Londres reventados y, camino al hotel, en Earl’s Court, compramos unos sándwiches en el supermercado (cerraba a las doce de la noche) y nos los comimos en la habitación.

El domingo nos levantamos un poco más tarde, desayunamos en el hotel, recogimos con calma y, con nuestras mochilas al hombro, nos fuimos a dar un paseo por Londres.

Como buenos fans de Rick Riordan, queríamos ver la Aguja de Cleopatra, un obelisco egipcio que sale en los libros de Las Crónicas de Kane. De allí, pasamos al Big Ben, las Casas del Parlamento, Downing Street, Trafalgar Square, Leicester Square… Entramos en la tienda Lego, pero un poco chasco, porque están de obras y la zona que está abierta es más bien pequeña. Casi era ya la hora de comer, así que fuimos a Wong-Kei, un chino en China Town en el que ya hemos comido otras veces y donde tienen una sopa won ton que nos recomendó un amigo y que nos gusta mucho. El sitio está bien, aunque esta vez, en comparación, me ha parecido un poco caro y me ha gustado menos. Solo se puede pagar en efectivo, hay que tenerlo en cuenta.

Después de comer, paseamos un poco por China Town y Covent Garden (¡a reventar de gente!), cogimos un metro hacia St. Paul, cruzamos el Millenium Bridge y un paseo por el Jubilee Walk.

Y poco más, luego ya fuimos a Victoria y de ahí a Gatwick a coger nuestro avión.

Ha sido un viaje exprés, un poco cansado, porque el domingo llegamos casi a las doce la noche a Málaga, pero nos ha sentado muy bien y ha merecido mucho la pena. No hemos tenido ningún contratiempo, todo ha salido como lo teníamos previsto y hemos hecho todo lo que queríamos hacer. El Ninja-científico nos ha vuelto a demostrar que es un viajero magnífico que se adapta a todo. Ya sigue nuestro ritmo del todo.

Ahora, ¡a por el próximo viaje!

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