Una semana en la Selva Negra y Alsacia – Días 1-4

Esto es lo que hemos hecho cada día. Salíamos de casa en torno a las 9.30-10.00 de la mañana y hemos estado volviendo casi siempre sobre las 19.00.

Día 1 – Stuttgart:

Llegamos a Stuttgart poco antes de las 13.00, cogimos el coche de alquiler y nos fuimos al centro de la ciudad. Dejamos el coche en un aparcamiento y dimos una vuelta por la zona del castillo viejo y del palacio nuevo y por Kronprinzstrasse. Comimos en Platzshirch, comida típica alemana muy rica y genial de precio. Muy recomendable.

Después de comer, seguimos paseando un poco, entramos en un par de tiendas y poco más.

Camino al alojamiento, pillamos un atasco gordo en la autovía porque estaban de obras.

Stuttgart

Día 2 – Heidelberg:

Heidelberg ha sido, para mí, la sorpresa del viaje. Decidimos ir porque había leído que era bonita y, de todos los sitios que teníamos medio cerca, era el único en el que no había previsión de lluvia para ese día.

Nos ha gustado mucho a todos. Tiene un centro histórico pequeño y coqueto y, con el castillo al fondo, el río y las montañas al otro lado me ha parecido preciosa.

Dimos una vuelta en el tren turístico. El texto de la audioguía en español era un desastre: mala traducción, peor pronunciación y una información muy descontextualizada -sé que es muy difícil hacer ese tipo de textos-, pero lo cierto es que nos reímos muchísimo escuchándolo. Entre los «arrrrrrrrrrándanos» y el «todos los Premios Nobel de Heidelberg» (porque, efectivamente, tienen 11 y todos del área de ciencias, tienen todo el derecho a presumir) hemos tenido bromas para todo el viaje.

Comimos en Vetter. Muy bien, el codillo muy rico, precio correcto, cervezas muy grandes y platos generosos.

Después de comer, subimos al castillo en funicular. El ticket para el funicular incluye la entrada al castillo, la visita al barril más grande del mundo (merece la pena verlo, es descomunal, es tan grande que te da la risa) y al museo de farmacia.

Por último, volvimos a Vetter a tomarnos un strudel de manzana, porque una familia española que nos cruzamos nos lo recomendó. Buenísimo, aunque, la verdad, me pareció carillo (8,50 la porción).

Día 3 – Baden-Baden:

Baden-Baden es señorial. Está muy cuidada.

Dimos una vuelta por el centro y fuimos por el parque hasta el jardín de rosas. Se nos hizo un poco tarde para comer y todo lo que veíamos era carísimo o estaba a punto de cerrar, pero finalmente comimos bastante bien en este japonés.

Por la tarde, después de un café y una tartita, fuimos a las termas. Si no me enteré mal, hay dos termas y creo que los precios son iguales y la gestión es la misma. Fuimos a las termas de Caracalla porque en las otras no pueden entrar los menores de 14 años.

Cogimos la opción de «Bathing Area», piscinas exteriores e interiores durante dos horas. Eso incluye tres piscinas grandes interiores, a diferente temperatura (pero calentita siempre), dos piscinas exteriores (también con el agua caliente) y un par de zonas de baños de vapor. Como éramos más de 10, nos hicieron un pequeño descuento de grupo, así que no recuerdo exactamente cuánto nos salió, pero creo que fue unos 15 euros por persona.

Está bien organizado. No es obligatorio llevar chanclas ni gorro de baño. La toalla la puedes alquilar allí.

Está chulo y sales muy relajadito.

Día 4 – Friburgo y cataratas de Todtnau:

En Friburgo nos encontramos un mercado enorme en la plaza de la catedral (no sé si está todos los días o solo los sábados, que es cuando fuimos) que nos tuvo entretenidos buena parte de la mañana y donde compramos unas salchichas riquísimas para comer y una tarta de queso espectacular.

Luego dimos una vuelta por el centro y fuimos a ver las cataratas de Todtnau, que son unas de las más largas de Alemania.

Hasta llegar a las cascadas pasamos por unas carreteras de montaña muy bonitas, con unos paisajes impresionantes.

A ver, confieso que con las cascadas me esperaba otra cosa. Me esperaba más caudal y caídas de agua más grandes, no muchas caídas medianitas. Me estoy explicando fatal, lo sé… Tampoco llegamos hasta abajo del todo de las cataratas, porque el camino era duro, quizá desde abajo se vea una perspectiva mejor.

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